He leído un artículo (de alguna manera habrá que llamarlo) en una “supuesta” revista poética, en el que el autor lanza toda su artillería pesada “presuntamente” contra Editorial Morvoz.
“Supuesta”, porque opino que una revista (o lo que sea) que se autodenomina poética, lo primero que debería revisar es su ortografía y gramática, y ese texto está salpicado de algunas faltas ortográficas que dañan ligeramente la vista.
“Presuntamente”, porque el creador de tan brillantes palabras no ha tenido güevos (usando sus términos) para dar nombres, pero como copia frases literales de las páginas de Morvoz, es más que evidente que se refiere a ellos, y que, además, es un fiel seguidor de sus trabajos. Por cierto, en la fotografía que lo precede aparece un hombre enmascarado, detalle que me parece más que significativo.
Como lectora de Morvoz, como colaboradora eventual, y como mujer (podría ser, incluso, que como modelo… ahí lo dejo), me he sentido ofendida por el contenido del “artículo”, y he llegado a la conclusión de que el artífice debe ser el propietario de una mente retorcida, de esas que se dedican a dar la vuelta a la tortilla para cambiar la versión de los hechos, y que posiblemente sea su mente calenturienta y misógina la que tenga ese concepto de la mujer. En fin, uno de esos tipos cuya sensibilidad artística se concentra única y exclusivamente en sus partes más nobles, y que se ponen cachondos cuando ven (si es que lo ven) un cuadro de Rubens, Goya o Botticelli, en el que aparece una mujer desnuda o... ¿quién sabe?, mirando el David de Miguel Ángel. Presuntamente otra vez, porque a ciencia cierta no lo sé.
Por último, invito al virtuoso articulista a que haga una reflexión sobre este sabio y filosófico pensamiento: “Para hablar con la boca grande hay que tener el culo muy limpio”.
Berta Tarbe
Pd. Marváz también respalda las opiniones, quede claro.


