sábado, abril 16

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MUJER AÉREA



No podías ser más liviana, ni más dulce a tus pasos,
los movimientos forjaban el nuevo génesis impúdico,
la mano derecha se eleva y aparece Sodoma llena de oro y sangre,
la mano izquierda asciende y Gomorra te califica de beata,
los pies pedazos de amaranto que se desmoronan al paso
marcando la senda para el delito impuro, se relaja el aroma,
la cadera se pronuncia a la izquierda y crea una calamidad
movimiento a la derecha erección perpetua, tus párpados adormecidos
dejan ver la pupila dilatada, el sentido más pronto, casi bendita,
tu vientre sigue dibujando ritos y formas que incitan a pecar,
mido la distancia y apunto directo al corazón, una mirada fulminante,
un mirada lasciva, incitante, sedienta y desesperada,
la espalda se arquea despacio al compás de do mayor y si bemol,
es el momento en que mi dermis se estremece, la lengua saliva,
el eje de la tierra permanece atento para hacerlo al par de tu cintura,
tu figura crea la imagen exacta del Ícaro caído al infierno,
la mirada fija a un punto perdido y eterno, en tu boca el éxtasis,
cada movimiento quiebra el aire dejando a su paso un perfume majestuoso,
Terpsícore te alaba por ligera, Hera por hermosa, yo un mortal cualquiera
cree por vez primera en el Olimpo porque vuelas, llena de violencia,
te condenan por sensual, cierras el horizonte de mis ojos
para mostrarte única y tentadora, caricia infame, mujer fatal,
están mis rezos en tus labios y en tu alma mi necesidad.

¿Sientes este silencio?, abre los ojos estamos volando juntos,
está a punto de amanecer…

FOTO: MARVÁZ
TEXTO: AGATHOKLES

viernes, abril 15

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Poequeños precoces

Foto: Agathokles
Chef: Desconocido
Comida: Japonesa
Plato: Mexicano






PEDIGRI

Fue tan astuta
la pinche perra
que salió en mi cara
con su domingo siete
Pero eso sí,
siempre que me ve,
se viene
sin mover la cola.

Saludos familiares

13

Alguna vez...
Sin querer
me vine
Nunca más volví

Maleducado saludo

RESENTIDO

Mientras me voy
... me vengo

PRECOZ VIL

Hoy
no vine
a verte
Hoy
me vine
al verte

Agotado saludo


Textos: Felix Pacheco
Del libro: Pre Textos Poéticos









domingo, abril 3

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Declaración de guerra




Palabras tuyas que sirven de rehenes posmodernos de mi ingrata culpa,
un misterio que no he descifrado para poder pensarte siempre,
la distancia y el tiempo paradojas mutilantes y desesperadas,
ahora te encuentro y mi voz comienza con el brío de gritarte fuerte,
de atropellarte con una suerte de besos oportunos a tu llegada,
la ciudad vuelve a mis pies y me convierto en heredero de tu sombra,
el terco de siempre pero aún más constante y menos cobarde.

Martes de duelo por creerte tangible e inmediata, cuestión de espera,
sabiduría sugestiva convertida casi en lo que aún nos une,
una palabra derrumbó la esperanza para volver a forjarla fuertemente,
esperanza tu nombre y mi condena atemporal y siniestra,
cada dos de octubre marco de sangre el calendario entero,
guardo un minuto de silencio por cada año desgastado, me rindo,
estoy casi tan sediento, casi tan impaciente de saciar el hambre del sereno,
declaro la guerra en nombre de la rosa y esta despiadada alma que me marca.

Ahora comienza la nueva tragedia que es recordar amar,
recordar la sal y la saliva casquivana, pecar es pecar,
aún condenado seguiré en pie de forma bélica e inocente,
percibe atenta las palabras que delinea la forma áurea de mi mano,
comienza el duelo, sin piedad a los débiles, no más clemencia,
sin misericordia de las bocas, ni compasión de cuerpos, esa es la señal.
cinco, cuatro, tres, dos, uno…

No he contado los años que han pasado, pero algo es seguro,
mañana en la batalla terminaré por rendirme en tu honor.

lunes, marzo 28

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Ya, ya, dijimos que no ibamos a darle más cuerda...

Decidimos que esto estuvo muy gracioso:

A quien le pueda interesar


Hola, me llamo Berta y sufro el síndrome de Estocolmo.

El diagnóstico ha sido emitido por un eminente psiquiatra, de cuyo nombre no me acuerdo, que en sus ratos libres escribe interesantes tratados científicos asomado a un balcón, o desde una página de deportes... no sé bien.

Dicen que mal de muchos es consuelo de tontos, y como tal, me siento afortunada de no ser la única ni estar sola, ya que formo parte de un grupo de afectadas, todas diagnosticadas por la misma celebridad, que sospechosamente tenemos algo en común: somos mujeres. Y es que, por lo que se deduce de las palabras del especialista, parece ser que es el sexo femenino el más propenso a padecer dicha patología. No sé si tendrá  que ver nuestro bajísimo coeficiente intelectual, espero que no.

Gracias al avezado y escribiente psiquiatra, he descubierto que el talento de las grandes escritoras y poetas que enriquecen la Literatura Universal no ha radicado en la calidad de su escritura, como algunos ingenuos podrían pensar, sino en la habilidad, rapidez y astucia que han tenido para levantarse la falda delante de la persona adecuada.

Antes de leer el mencionado artículo yo era tan simple y descerebrada, que creía que eso de la liberación femenina consistía, como la propia palabra indica, en liberarse de la ropa y mover el cu-cú. Pero he comprendido que no, que el quid de la cuestión está en concienciarse de que no somos “objetos” ni “cosas” (como preferiría llamarnos el poeta Lizalde), sino monas de feria aficionadas a pelearnos en plena calle con el objetivo de quitarnos al mancebo, para disfrute del propio mancebo o de algún otro homínido-macho-dominante que nos mirará y nos jaleará complacido.

Estaba convencida de que la única utilidad que tenía mi linda cabecita era la de servir como base de sujeción a mis preciosas orejas, pero después de leer la tesis doctoral, sé que también contiene un cerebro (oh, sorpresa) con el que puedo maquinar la mejor manera de pisotear a mis congéneres. O lo que es lo mismo: urdir una estrategia para quitarme la ropa con mayor rapidez que ellas y contonear más ágilmente el cu-cú.

La envidia no es, como yo suponía, un sentimiento negativo que podemos padecer en algún momento (con mayor o menor frecuencia e intensidad) los especímenes del género humano, independientemente del sexo que nos haya tocado en suerte. No, la envidia es un “viejo vicio” fomentado especialmente por nosotras. Rara vez habrán visto a un brillante articulista-machito emplear malas artes (ni malas letras) para descalificar a un grupo editorial, ni arremeter contra unas mujeres que son libres para hacer o escribir sobre lo que les venga en gana… Nunca habrán visto tampoco a un amigo desleal y resentido que se dedique a apuñalar por la espalda, o a esparcir mierda por doquier para decir después que se retira. Imposible, esos comportamientos son característicos de las féminas, más concretamente de las grises gatitas de porcel made in no sé qué.

Es una pena no poder hacer llegar al ángel redentor mi infinito agradecimiento por sus sabias enseñanzas. Supongo que estará abrumado por el trabajo: leyendo las cartas de su legión de admiradores y admiradoras, preparando nuevos artículos sobre psiquiatría y poesía… Tanto trabajo, que ha tenido que contratar los servicios de un ayudante: Sancho H. Panza, gran estudioso y amante de los perros ladradores.

Concluyo mi terapia por hoy. Regreso a la cueva, a esperar a mi hombre del Cromañón (que no es el secuestrador) para que me saque de paseo; arrastrándome del cabello, por supuesto. Antes me gustaría confesar (y confieso) que para que estas mediocres y tontas letras (no se olviden que soy una mujer) puedan ver la luz, me he tenido que desnudar varias veces y pelearme con el resto de afectadas por el síndrome de Estocolmo. Es evidente quién ha ganado… tengo las uñas muy afiladas.

Aprovecho que nuestro salvador no me lee para enviar un afectuoso saludo y toda mi solidaridad a las rivales con las que comparto patología. Otro saludo para el secuestrador (es lo que tiene este síndrome…)

Berta Tarbe

Pd.: Invito al virtuoso articulista, si le apetece y sus ocupaciones se lo permiten, a que haga un ejercicio de introspección y reflexione sobre la definición que un reconocido psiquiatra estadounidense colega suyo, Harry Stack Sullivan, utilizó hace un par de siglos para describir ese “viejo vicio” por todos conocido:

"La envidia es un sentimiento de aguda incomodidad, determinada por el descubrimiento de que otro posee algo que nosotros creemos que deberíamos tener".



jueves, marzo 24

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Roberto Absenti y su "oficio" de mirón

Sr. Absenti.

No hay mejor descripción que la que usted ha dado a su  Trabajo, donde,  según sus propias palabras, ejerce un OFICIO de mirón; efectivamente  lo es.
MORVOZ acostumbra a tratar con profesionales de la comunicación y del uso de la palabra, como no es su caso, ya que en el “artículo” que publicó el día 13 de marzo del año en curso, en su famosa sección “El balcón literario”, hace  referencia (con notoria mala fe)  a la Editorial Morvoz, a la cual pertenezco con orgullo, dejando en evidencia su personalidad pusilánime, escondiendo su rostro tras un antifaz. Quede bien claro que de ninguna manera pretendo  coartar su libertad de expresión; creo en el libre albedrío y en el derecho natural de comentar nuestros gustos e intereses, sin embargo, deja mucho que desear la forma desdeñosa que utiliza para escribir sobre el trabajo de nuestros colaboradores, y sobre todo, la descalificación antipática, humillante  y  grosera  que emplea para referirse a las modelos de la editorial: gatitas de porcel made in Tepito. Vierte fuertes declaraciones sobre las esposas de los artistas que integran la editorial, mofándose y poniendo en tela de juicio su fidelidad, sin valor para mencionar sus nombres, realizando una pseudo crítica hacia los artistas que no tiene absolutamente nada que ver con nuestro trabajo. Su lírica, morbosa y malintencionada, deja visible la falta de ética y la educación  misógina que de cuna  trae. Es denigrante la imagen que intenta dar de nosotras, pues somos mujeres mexicanas comunes, cotidianas, que no necesitamos imitar estereotipos mediáticos, extranjerizantes o plásticos  para demostrar valor y merecer el respeto al que tenemos derecho por naturaleza. Usted parece olvidar que tiene una madre, que suponemos es mexicana, tal vez hermanas e hijas, y en caso de no ser así, debería respetarnos aunque sólo sea por el  hecho de vivir en este país, cuyas mujeres, ¡todas!, incluyendo a las suyas,  somos tan comunes y sencillas como las que aparecen en nuestras publicaciones.

Lo invito a:

1.    Informarse adecuadamente sobre la finalidad de la editorial; es erótica, sí, pero en defensa del ejercicio de la libre sexualidad, sin provocar daños a terceros, exaltando los derechos de la mujer, dándole voz y voto.
2.    Asegúrese de publicar artículos verídicos, mejore su vocabulario, corrija su redacción, y por favor, dé calidad y escriba única y exclusivamente sobre el trabajo que desee criticar, no de la vida personal de los implicados (que, además, tendría que comprobar), de lo contrario seguirá demeritando su colaboración y la revista que representa, ¿no ve que se juega su credibilidad y reputación?
3.    Dar la cara y ofrecer una disculpa pública por las ofensas a nuestras modelos y colaboradores. Tenga hombría y valor civil, demuéstrelo.

Y como puedo presumir de tener carácter y pantalones, siendo mujer, no me escondo y dejo a su disposición el derecho de réplica, mi identidad y correo.

Atentamente:

Liliana Ortiz (Agatha)     
Lic. en Derecho, “esposa gris”, modelo, artista plástico y de performance.

maravilla_astrid @hotmail.com


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